RESPUESTA CORTA: La pubalgia, también conocida como la «hernia del deportista», es una patología dolorosa en la zona de la ingle y el pubis provocada por un desequilibrio de fuerzas musculares: unos aductores muy potentes frente a una pared abdominal débil. Esto genera una inflamación crónica en la inserción de los tendones y microtraumatismos en la sínfisis pública. Su recuperación no se basa solo en el reposo, sino en un plan activo de fisioterapia que incluya fortalecimiento del core, trabajo excéntrico de aductores y corrección biomecánica para evitar que la lesión se cronifique y te aparte del terreno de juego.
Si juegas al fútbol en Las Rozas, ya sea en las categorías inferiores o en equipos senior, es probable que conozcas esa sensación traicionera: un pinchazo agudo en la ingle justo al armar la pierna para un disparo potente o al realizar un cambio de ritmo explosivo. No es un simple «tirón», es una señal de alerta que tu cuerpo te está enviando.
En nuestra clínica vemos a diario a jóvenes promesas y jugadores veteranos que llegan caminando con dificultad, como si las piernas les pesaran, protegiendo la zona de la cadera. La pubalgia es, sin duda, una de las lesiones más frustrantes para el futbolista porque no aparece de golpe, sino que avisa poco a poco hasta que se vuelve incapacitante. Hoy vamos a desgranar qué ocurre en tu cuerpo, por qué te pasa a ti y, lo más importante, cómo vamos a solucionarlo para que vuelvas a vestir la camiseta de tu equipo con garantías.
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Toggle¿Qué es realmente la pubalgia del futbolista?
Para entender por qué duele tanto, imagina tu pelvis como el mástil de un barco. Este mástil se mantiene recto gracias a unos cables que tiran de él en direcciones opuestas. Por un lado, tirando hacia abajo desde la pierna, están los músculos aductores (esos que usas para pasar el balón con el interior). Por otro lado, tirando hacia arriba desde el tronco, están los músculos abdominales (recto anterior y oblicuos).
En el fútbol, la musculatura aductora se trabaja muchísimo: pases, golpeos, frenadas laterales… Se vuelven extremadamente fuertes y tensos. Sin embargo, a menudo descuidamos la fuerza real del abdomen. ¿El resultado? Los aductores tiran con tanta fuerza hacia abajo que «desestabilizan el mástil», provocando un cizallamiento constante en el punto de encuentro: la sínfisis del pubis.
Esta tensión continua genera una inflamación en los tendones de inserción (entesitis) y un daño en la propia articulación, lo que conocemos técnicamente como osteopatía de pubis. No es solo un problema muscular, es un problema de equilibrio de fuerzas.
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Causas principales: ¿Por qué te has lesionado?
Muchos padres y jugadores de la cantera nos preguntan: «¿Por qué ha aparecido esto ahora si no he recibido ningún golpe?». La respuesta reside en la acumulación de factores.
1. El desequilibrio muscular (La causa reina)
Como te explicaba arriba, es la batalla perdida entre unos abdominales débiles y unos aductores sobreentrenados. Si tu «faja natural» (el core) no es capaz de estabilizar la pelvis cada vez que chutas, el aductor tiene que trabajar el doble, y acaba fallando.
2. Sobrecarga y superficie de juego
En Las Rozas, la mayoría de entrenamientos y partidos se disputan en césped artificial. Esta superficie, aunque ha mejorado mucho, ofrece una tracción alta que, sumada a la repetición de gestos (sprintar, frenar, girar, patear), genera un impacto constante en la cadera. La falta de un descanso adecuado o una mala gestión de las cargas de entrenamiento precipitan la lesión.
3. Factores biomecánicos personales
No todos pisamos igual. Una dismetría en las piernas (tener una pierna ligeramente más larga que la otra), una hiperlordosis lumbar (curvatura excesiva de la espalda baja) o una mala técnica de carrera pueden predisponer a sufrir este dolor. Incluso el uso de botas con tacos inadecuados para el tipo de césped puede alterar tu pisada y repercutir en el pubis.
Síntomas comunes: Identificando la «Groin Pain»
La pubalgia es traicionera. Al principio, el dolor desaparece cuando calientas, permitiéndote jugar, pero vuelve con fuerza al enfriarte. Si ignoras estas señales, el dolor se instala para no irse.
Los síntomas más claros que vemos en consulta incluyen:
Dolor en la ingle o bajo vientre: Puede irradiarse hacia el muslo (aductor), los testículos o incluso la zona lumbar.
Molestias al patear: Especialmente al golpear con el interior o al hacer un pase largo.
Dolor en gestos cotidianos: Toser, estornudar o incorporarse de la cama («hacer un abdominal») se convierte en un suplicio.
Rigidez matutina: Sensación de que las caderas están «oxidadas» al levantarte.
Sensación de inestabilidad: Notas que pierdes fuerza o velocidad en el campo
Tratamiento y prevención: Hoja de ruta para curarte
Aquí es donde debemos ser claros: el reposo absoluto por sí solo rara vez cura una pubalgia. Puede que baje la inflamación, pero si no corriges el desequilibrio, el dolor volverá en el primer entrenamiento. Necesitas un enfoque activo.
El papel fundamental de la Fisioterapia
El tratamiento conservador es la primera opción y tiene una tasa de éxito muy alta si se hace bien. El objetivo inicial es bajar el dolor y «resetear» la musculatura. Para ello, utilizamos terapia manual para relajar los aductores y el psoas, y técnicas avanzadas como la EPI (Electrólisis Percutánea Intratisular) o la punción seca, que actúan directamente sobre el foco de inflamación crónica.
Sin embargo, la clave del éxito a largo plazo es el ejercicio. Si buscas una solución definitiva, un plan especializado de pubalgia tratamiento debe incluir obligatoriamente la reeducación de tu pelvis. No basta con tumbarse en la camilla; tienes que sudar reentrenando tu core y tus glúteos para que vuelvan a hacer su trabajo de sostén.
Fases de la Rehabilitación (Progresiva)
Para los jugadores de la cantera de Las Rozas C.F., o cualquier club de la zona, estructuramos la recuperación en bloques para asegurar que no hay pasos en falso:
Fase Inicial (Control del Dolor): Aquí mandamos el «reposo relativo». Puedes nadar o hacer bici suave, pero nada de impactos ni chuts. Aplicamos crioterapia (hielo) tras cualquier esfuerzo leve y nos centramos en descargar la zona con masajes y estiramientos suaves.
Fase de Fortalecimiento (Core y Cadera): Es el momento de construir la armadura. Nos enfocamos en ejercicios isométricos de abdominales (planchas bien hechas, no interminables) y trabajo de glúteo medio. Introducimos el fortalecimiento excéntrico de aductores. Esto es vital. El músculo debe aprender a frenar el movimiento sin romperse.
Fase de Readaptación (Control Motor y Funcional): Aquí es donde marcamos la diferencia. En nuestra experiencia con fisioterapia fútbol las rozas, sabemos que no puedes volver al equipo sin haber simulado antes los gestos del partido. Haremos cambios de dirección, golpeos controlados y ejercicios de coordinación con balón, vigilando siempre que la pelvis se mantenga estable.
Fase de Retorno al Juego (Return to Play): La vuelta debe ser gradual. Primero entrenas con el grupo sin contacto, luego entras en posesiones y finalmente disputas minutos. La comunicación entre el fisio, el entrenador y el jugador es crucial aquí.
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Principios Clave para una recuperación exitosa
No existen milagros, existe el trabajo bien hecho. Para que el dolor de aductor no se convierta en tu pesadilla recurrente, debes seguir estos mandamientos:
Diagnóstico Diferencial: A veces lo que parece pubalgia es una patología de cadera (choque femoroacetabular) o una hernia inguinal real. Un buen diagnóstico por imagen y valoración clínica es innegociable.
Enfoque Multidisciplinar: Tu recuperación mejora exponencialmente si tu preparador físico y tu fisioterapeuta hablan el mismo idioma.
Paciencia Activa: No te quedes en el sofá. Si te duele al correr, fortalece el tronco. Si te duele al chutar, trabaja la propiocepción. Siempre hay algo que puedes mejorar mientras la lesión sana.
Ejercicios clave: El «Copenhague» y la prevención
Si hay un ejercicio que ha demostrado científicamente reducir el riesgo de lesiones de ingle, es la Aducción de Copenhague. Consiste en una plancha lateral donde la pierna de arriba (apoyada en un banco o compañero) sostiene el peso, obligando al aductor a trabajar intensamente.
Este ejercicio, junto con el «Dead Bug» para el core y el puente de glúteos, debería ser el «padrenuestro» de cualquier futbolista. La prevención no es hacer estiramientos pasivos antes del partido (que de hecho, pueden restar potencia), sino mantener unos niveles de fuerza óptimos durante toda la temporada.
Para garantizar una correcta recuperación aductor y evitar recaídas, la progresión en estos ejercicios debe ser supervisada. Empezar con una palanca larga en el Copenhague cuando estás lesionado puede agravar el problema; hay que saber cuándo y cómo meter carga.
Preguntas Frecuentes sobre la Pubalgia
A continuación, resolvemos las dudas que más nos planteáis en la clínica cuando llegáis con este diagnóstico.
¿Cuál es la peor lesión que puede sufrir un futbolista?
Aunque la rotura de Ligamento Cruzado Anterior (LCA) tiene mucha fama por su largo tiempo de baja (6-9 meses), muchos profesionales consideran la pubalgia como una de las lesiones más «traicioneras» y psicológicamente duras. A diferencia de una fractura o rotura de ligamento, que tiene plazos claros, la pubalgia puede cronificarse y dar «idas y venidas» si no se trata bien, mermando el rendimiento del jugador durante temporadas enteras sin llegar a romperlo del todo, pero impidiéndole jugar al 100%.
¿Qué no debo hacer si tengo pubalgia?
Lo peor que puedes hacer es ignorar el dolor y seguir jugando infiltrado o tomando antiinflamatorios para aguantar el partido. Esto solo enmascara el problema y agrava el daño en el tendón. Tampoco debes realizar abdominales clásicos («crunchs») de forma repetitiva, ya que aumentan la presión en el pubis, ni estiramientos agresivos de aductores en la fase aguda, puesto que podrías irritar más la inserción tendinosa inflamada.
¿Qué jugador tiene pubalgia?
La lista es interminable, ya que es una dolencia muy ligada al fútbol de élite. Leo Messi sufrió de pubalgia durante varias etapas de su carrera, lo que le obligó a modificar sus entrenamientos y descansos. Otros como Xabi Alonso, Kaká o Sergio Ramos también pasaron por este calvario. El caso de Messi es un gran ejemplo de cómo, con un tratamiento conservador adecuado y una gestión inteligente de las cargas, se puede seguir rindiendo al máximo nivel sin necesidad de cirugía en muchos casos.
¿Qué músculos se ven afectados en la pubalgia?
Principalmente, se ven afectados los músculos que se insertan en la sínfisis del pubis. Por la parte inferior, los aductores (especialmente el aductor largo y el pectíneo) y los isquiotibiales en menor medida. Por la parte superior, los músculos de la pared abdominal, concretamente el recto anterior del abdomen y los oblicuos. El conflicto mecánico entre la tracción hacia arriba de los abdominales y la tracción hacia abajo de los aductores es el detonante de la inflamación.
La pubalgia no tiene por qué ser el final de tu temporada. En Las Rozas tenemos una cantera de talento increíble y nuestro objetivo es que el dolor no frene tu progresión. Escucha a tu cuerpo, ponte en manos de profesionales que entiendan la biomecánica del fútbol y trabaja tu fuerza con disciplina. El campo te espera.