¿Qué pasa si se rompe el ligamento de la rodilla?

RESPUESTA CORTA: Si se rompe un ligamento de la rodilla, lo primero que notarás es un dolor agudo, a menudo acompañado de un chasquido audible y una hinchazón rápida. La consecuencia más directa es la inestabilidad: sentirás que la rodilla «no te sujeta» o cede al intentar girar o apoyar peso. Aunque algunos ligamentos (como los laterales) pueden cicatrizar con tratamiento conservador, la rotura del Ligamento Cruzado Anterior (LCA) no se regenera por sí sola y, dependiendo de tu actividad física, puede requerir cirugía para evitar daños futuros en meniscos y cartílagos.

rotura rodilla

Probablemente has llegado aquí porque has sentido ese temido «crac» jugando al fútbol, esquiando o simplemente tras un mal gesto al bajar las escaleras. La rodilla se hincha, duele y, sobre todo, te genera una duda aterradora: «¿Me he roto algo grave?». Como fisioterapeutas, vemos esta situación a diario en nuestra consulta. El miedo a la incertidumbre es a veces peor que el propio dolor físico.

Entender qué ocurre dentro de tu articulación es el primer paso para perder el miedo y empezar a recuperarte. No todas las roturas son iguales, ni todas acaban en quirófano. Vamos a desgranar, desde nuestra experiencia clínica, qué le está pasando a tu rodilla y cuál es el camino para volver a moverte con confianza.

Anatomía básica: ¿Qué «cuerda» se ha soltado?

Para entender la lesión, imagina tu rodilla como una estructura sostenida por cuatro cuerdas tensas que evitan que los huesos se desplacen hacia donde no deben. Cuando aplicamos una fuerza excesiva (un giro brusco con el pie clavado en el suelo, o un golpe directo), una de estas cuerdas puede ceder.

No es lo mismo romperse un ligamento lateral que un cruzado. La gravedad y el tiempo de recuperación cambian drásticamente:

  1. Ligamento Cruzado Anterior (LCA): Es el «rey» de las lesiones deportivas. Evita que la tibia se vaya hacia delante. Si se rompe, la sensación de fallo es muy evidente.

  2. Ligamento Cruzado Posterior (LCP): Es más grueso y fuerte, se lesiona menos (suele ser por accidentes de tráfico o golpes muy fuertes en la tibia).

  3. Ligamentos Colaterales (Interno y Externo): Son los estabilizadores laterales. El interno es el que más sufre en deportes de contacto, pero la buena noticia es que tiene un riego sanguíneo excelente y suele cicatrizar por sí solo sin cirugía.

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Síntomas inequívocos: Lo que sientes tras la rotura

El cuerpo es sabio y envía señales muy claras. Más allá del dolor, hay patrones que, como expertos, nos hacen sospechar de una rotura antes incluso de ver la resonancia magnética.

El sonido del «Pop» y la impotencia funcional

Muchos pacientes nos relatan haber escuchado un sonido de chasquido audible. Es como si una rama seca se partiera dentro de la pierna. Inmediatamente después, intentas ponerte de pie y notas que la pierna no responde con seguridad. No es solo dolor, es desconfianza mecánica.

Hinchazón inmediata (Hemartrosis)

A diferencia de otras lesiones que se hinchan al día siguiente, una rotura de ligamento (especialmente del LCA) suele provocar una inflamación rápida, en cuestión de horas. Esto ocurre porque el ligamento tiene vasos sanguíneos; al romperse, sangra dentro de la articulación. Verás tu rodilla como un «balón», con los contornos borrados y la piel tens

Rigidez y bloqueo

Debido al líquido acumulado y al propio dolor, el rango de movimiento se reduce drásticamente. Es probable que no puedas estirar la pierna del todo ni doblarla más allá de 90 grados. Esta rigidez es un mecanismo de defensa de tu cuerpo para inmovilizar la zona dañada, aunque nuestro objetivo en fisioterapia será recuperar ese movimiento lo antes posible para evitar atrofia.

¿Cómo se cura un ligamento roto de la rodilla? El dilema del tratamiento

Esta es la pregunta del millón. Una vez confirmado el diagnóstico mediante pruebas ortopédicas (como la prueba de Lachman o el Cajón Anterior) y una resonancia magnética, toca decidir: ¿operar o no operar?

La respuesta no es única y depende de tu edad, tus objetivos deportivos y, sobre todo, de la inestabilidad que presentes.

Tratamiento Conservador (Sin cirugía)

No todos los ligamentos rotos pasan por quirófano. De hecho, las roturas parciales y muchas roturas del ligamento lateral interno se curan excelentemente con un buen programa de rehabilitación. Incluso en el caso del cruzado anterior, hay personas con baja demanda deportiva (que no hacen giros ni saltos) que pueden vivir perfectamente sin ligamento, fortaleciendo mucho la musculatura.

El tratamiento se basa en reducir la inflamación, recuperar el rango de movilidad y potenciar los isquiotibiales y cuádriceps para que actúen como «frenos» activos de la rodilla.

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Tratamiento Quirúrgico (Reconstrucción)

Si eres una persona activa, practicas deportes de giro (fútbol, pádel, esquí, baloncesto) o sientes que la rodilla te falla en tu vida diaria, la cirugía suele ser el camino recomendado. Al no poder coserse el ligamento (como si fuera piel), se realiza una plastía: se coge un tendón de tu propio cuerpo (isquiotibiales o rotuliano) y se coloca en el lugar del ligamento roto.

Es vital entender que la operación es solo el comienzo. El éxito real depende de la rehabilitación posterior. Si has sufrido una Rotura de Ligamento Cruzado Anterior (LCA) en Las Rozas y decides operarte, debes saber que el proceso biológico de integración del nuevo injerto dura meses, y acelerar los tiempos sin supervisión profesional es la causa número uno de recaídas.

Consecuencias a largo plazo de no tratar la lesión

Ignorar una rotura de ligamento pensando que «ya se pasará» es un error que se paga caro años después. Puedes esperar para operarte, o decidir no hacerlo, pero nunca debes dejar de rehabilitar la rodilla.

Si la rodilla es inestable y la tibia se desplaza excesivamente sobre el fémur cada vez que das un paso, estás comprando papeletas para sufrir daños secundarios. Los meniscos, que son las almohadillas que amortiguan el peso, acaban rompiéndose por cizallamiento al intentar estabilizar una rodilla que «baila».

Además, esta inestabilidad crónica acelera el desgaste del cartílago, lo que deriva en una artrosis prematura. Vemos pacientes de 40 años con rodillas de 70 simplemente por no haber fortalecido o estabilizado una antigua rotura de ligamento sufrida en la juventud. La fisioterapia no solo trata el presente, previene tu dolor futuro.

Preguntas Frecuentes sobre la rotura de ligamentos

Sabemos que ahora mismo tienes mil dudas. Hemos recopilado las consultas más habituales que nos hacéis en la clínica para darte respuestas claras y directas.

¿Es posible caminar con un ligamento roto?

Técnicamente, sí. Muchas personas pueden caminar inmediatamente después de la lesión, especialmente si no hay otras estructuras dañadas como meniscos o huesos. Sin embargo, caminarás con cojera, dolor y sensación de inseguridad. Hacerlo sin una valoración previa es arriesgado: si la rodilla es muy inestable, un simple mal apoyo al caminar podría provocar un nuevo fallo y dañar el menisco. Lo ideal es usar muletas los primeros días hasta que un profesional valore la estabilidad de tu pisada.

¿Qué se siente cuando se rompe un ligamento de la rodilla?

La descripción más gráfica es la de una «desconexión». Sentirás un dolor agudo e intenso en el momento exacto (que a veces disminuye pasados unos minutos para convertirse en un dolor sordo y pulsátil). Pero lo más característico es la sensación de vacío. Al intentar girar o cambiar de dirección, notarás que la pierna no te obedece, como si te faltara un tornillo que sujeta la articulación. Esa aprensión o miedo a apoyar es el síntoma rey de la rotura.

¿Dónde duele cuando tienes el ligamento cruzado roto?

El dolor del ligamento cruzado anterior es curioso porque a menudo se siente «dentro» de la rodilla, una molestia profunda que no puedes tocar con el dedo. Sin embargo, también es muy común que duela la parte posterior de la rodilla (hueco poplíteo) o los laterales si ha habido distensión de otras estructuras. Si la rotura es aguda, la hinchazón generalizada hará que te duela toda la articulación por la presión del líquido acumulado.

¿Cómo saber si se rompió el ligamento interno de la rodilla?

El Ligamento Lateral Interno (LLI) tiene síntomas muy localizados. A diferencia del dolor profundo del cruzado, aquí el dolor es muy específico en la cara interna de la rodilla. Si te tocas en la zona interior, justo donde se juntan el fémur y la tibia, verás que es muy doloroso a la palpación. Además, el dolor suele aumentar si intentas estirar la pierna hacia fuera o si recibes un empuje lateral. Afortunadamente, este ligamento rara vez requiere cirugía y cicatriza muy bien con fisioterapia y tiempos de descarga controlados.

El papel de la Fisioterapia y el Ejercicio en tu recuperación

Ya sea que optes por la cirugía o por el tratamiento conservador, el movimiento es tu medicina. El reposo absoluto prolongado es el enemigo de una rodilla lesionada (salvo en la fase agudísima de las primeras 48h).

En una primera fase, nuestro objetivo será drenar el edema y despertar al cuádriceps. Es muy común que, tras la rotura, el cerebro «desconecte» el músculo del muslo por inhibición refleja del dolor. Mediante técnicas de neuromodulación y ejercicio isométrico, volvemos a enseñar a tu pierna a contraerse.

Posteriormente, trabajaremos la propiocepción. Si los ligamentos son los sensores que le dicen al cerebro dónde está la rodilla, al romperse, perdemos esa información. Debemos reentrenar al sistema nervioso con ejercicios de equilibrio y perturbaciones controladas para que tus músculos reaccionen rápido ante cualquier imprevisto, supliendo la función del ligamento dañado.

Recuerda que cada rodilla es un mundo. No te compares con el futbolista de la tele que vuelve en 6 meses, ni con tu vecino que tardó un año. Tu recuperación depende de tu biología, tu esfuerzo y de contar con un plan de ruta profesional adaptado a tus necesidades.

Si sientes que tu rodilla no es la misma, no te conformes con vivir con miedo a que falle. Busca ayuda profesional, evalúa la estabilidad de tu articulación y ponte a trabajar en tu fuerza. Es la única garantía para volver a disfrutar del movimiento sin dolor.

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